¡Vuelve El Vaso Medio Lleno!

Después de mucho mucho tiempo, El Vaso Medio Lleno vuelve a ponerse en marcha. Esta vez con un formato totalmente renovado con el que esperamos seguir transmitiendo la misma energía positiva de siempre, pero con muchas historias nuevas que os sacarán más de una sonrisa (y de dos, y de tres).

De momento aquí tenéis una foto de la grabación de ayer en Sol como prueba de nuestra palabra, pero muy pronto empezaréis a conocer a nuestros próximos protagonistas que seguro que no dejarán indiferente a nadie. Historias de superación, vidas dedicadas a los demás, iniciativas optimistas… pero sobre todo mucho positivismo para demostrar que aunque a veces parezca complicado, el vaso siempre puede verse medio lleno.

¡Esto ya vuelve a empezar!

Grabación en Sol

Optimismo como estilo de vida

Optimismo: Tendencia a ver y juzgar las cosas considerando su aspecto más favorable.

Todos conocemos bien la definición de optimismo, ¿pero realmente es fácil adoptar el optimismo como estilo de vida?

Los optimistas tienen más posibilidades de alcanzar sus objetivos personales que los pesimistas, tienen mejor salud y son más felices. Son más extrovertidos, de trato más fácil, y tienen más éxito en las relaciones sociales y en trabajos que requieren liderar, vender o competir, incluyendo la política y los deportes. Además, comparados con los pesimistas, hacen frente a los problemas de la vida con una actitud más esperanzada, viendo en cada situación una nueva oportunidad que nos brinda la vida. Ser optimista nos hace creer como personas, tener esperanza en que las cosas funcionaran, que llegaré a conseguir el trabajo que quiero, que me casaré con la mujer más guapa del mundo, que viviré 100 años, que siempre seré feliz, etc.

Pero esto no quiere decir que por ser optimista se conseguirán todas nuestras metas. Además de ser optimista, debemos luchar para llegar a la meta propuesta. La actitud optimista es necesaria, un paso más, pero no es suficiente.

Por el contrario tenemos a los pesimistas, esas personas que tras las malas noticias llega hacia ellos la depresión, ven todo de color gris y el mundo se les viene abajo. Hay gente que se recrea en estas noticias y a las que les influencian demasiado. Piensan que lo desagradable durará siempre, o por lo menos, mucho tiempo. Todos tenemos problemas en este mundo, pero los optimistas ven las cosas de una manera opuesta, tienden a pensar que la derrota es sólo un contratiempo pasajero, que sus problemas se reducen a esa única situación. No se desconciertan frente a la derrota. Enfrentados a un problema, ven la oportunidad de un reto y lo intentan otra vez con más energía. ¡Esta es la actitud!

Los pesimistas deberían aprender a ser optimistas, fijándose que con los pequeños detalles del día a día, todos tenemos razones para ser felices.

Así que, canta una canción que te recuerde al pasado, disfruta con un chocolate caliente en pleno mes de diciembre, disfruta de cada momento con tu familia, abraza a tus amigos a los que llevas tiempo sin ver, y a aquellos que ves día sí y día también, disfruta con una sonrisa, una mirada, piensa en un futuro que siempre será mejor, que todo lo que tenga que ocurrir, ocurrirá, y ante todo, se optimista.

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Vicente Ibáñez González

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La felicidad es salud

La felicidad, algo que todo el mundo busca. Ese sentimiento por el que todos esperamos que nos ocurra algo; ya sea la emoción del amor, la alegría de formar una familia, o la satisfacción de conseguir nuestros retos. Pero el hecho es que nadie se ha parado a cuestionarse ¿la felicidad tiene alguna relación con la salud?

Es cierto que tanto la salud actual como las expectativas acerca de nuestra salud futura afectan a nuestro estado de ánimo. En los últimos años, se ha revelado que la salud mejora cuanto más optimistas somos.

Hay momentos en los que se llega a un punto en el que nuestra vida cambia para siempre; el momento en que admitimos nuestras debilidades, el momento en que afrontamos un desafío, el momento en que aceptamos un sacrificio o el momento en el que tenemos que aceptar una enfermedad. Para ayudar a estas últimas personas, y con motivo del último estudio realizado por la Fundación Pequeño Deseo con la colaboración de la Universidad Complutense de Madrid, se le concedió el deseo que más querían a un centenar de niños enfermos. Como resultado de este deseo, que podía ir desde un viaje hasta conocer a su ídolo favorito, se obtuvo un gran resultado: los niños enfermos mejoraron su estado emocional en un 79% de los casos, y su estado de salud en un 62%.

Una psicóloga que perteneció al equipo de estudio de la Universidad Complutense afirmo: ”Tras ver cumplido su deseo, aparecieron en estos niños emociones positivas que funcionaron como un catalizador y que generaron cambios más profundos: una fortaleza personal, un sentimiento de optimismo hacia el mundo, una sensación de felicidad con respecto a sus vidas…”

A pesar de que el impacto directo de la felicidad sobre la salud es algo bastante novedoso, tras este estudio queda más que demostrado que con la felicidad se aumenta el espíritu de lucha y superación y que es este estímulo el que ayuda a estas personas enfermas a recuperarse físicamente. Porque cuando una persona se siente bien consigo misma, su salud siempre va a ser mejor, existiendo una conexión directa entre las emociones positivas y el estado físico.

Este es solo un ejemplo acerca de la felicidad, una necesidad tan esencial en el ser humano, y más en los tiempos que corren. Porque en una sociedad donde todo es gris y negativo, tanto en la actualidad como las predicciones que tenemos hacia el futuro, lo único que nos puede hacer sobrevivir es la felicidad. La felicidad, ese sentimiento por el cual las personas, dadas las circunstancias que sea, son capaz de dejar atrás todas las malas situaciones y experiencias de la vida y comenzar de cero con una mirada distinta. Una mirada que sea positiva y que haga que nos mantenga siempre el vaso medio lleno.

Imagen

Vicente Ibáñez González