Explosión de color en la India

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Ya estamos en primavera y en la India se le da la bienvenida por todo lo alto. Ayer miércoles, millones de personas salían a la calle para celebrar el Holi, que es como se le conoce a la fecha más divertida del año en el calendario hindú. No importa tu casta, sexo o edad, sino más bien las ganas que tengas de pasarlo bien. Y es que durante esta jornada, el país entero se paraliza para adentrarse en una guerra de polvos de colores, globos de agua e incluso cubos, que dura hasta caer la noche. Una alegre batalla en la que todo vale, y solo existe una única norma impuesta: utilizar polvos orgánicos de hierbas medicinales. Una vez afrontado este paso, ya no importa la mezcla entre colores, su cantidad, o el destrozo en tus vestimentas. Solo queda dejar los problemas atrás por un día y unirse a esta divertida tradición sin pensar en nada más.

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 Sus orígenes se remontan a diferentes leyendas mitológicas hindúes, aunque bastante inciertas. Lo que sí queda claro, es la victoria del bien sobre el mal como moraleja. Con la pretensión de alejar a los malos augurios por un día, se da por finalizada la época de sequías y se saluda con buena cara a la temporada de lluvias, que trae consigo el agua necesaria para regar los campos. Una explosión de color y sonrisas que pretende exorcizar a los demonios y malos espíritus para invocar el bien, la alegría, el bienestar y la salud. 

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 Desgraciadamente, quizás sea la única celebración en la que se confunden momentáneamente las diferencias sociales de la rígida sociedad india. Además, en este día tampoco existen los desconocidos ya que niños, y no tan niños, salen a embadurnarse de colores como si se conocieran de toda la vida. Aseguran que hasta las personas más serias se unen a esta cita cada año, señalada con la primera luna llena de marzo, en la que la felicidad y la esperanza son los ingredientes más importantes, y el juego de colores ya hace el resto. 

Holi, The Festival of Colors, India

Elisa Cuevas Pomar

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¡Este es tu año!

Hay gente que cree que no queda felicidad ni esperanza en el mundo. Entonces, ¿cómo se explica que todo el mundo se reúna una misma noche para recibir un año nuevo?

Ya se vá otro año más, y con él, metas y sueños que no hemos podido realizar. Un año que nos ha llenado de éxitos que nos permitirán seguir hacia adelante y creciendo. Es el día en el que todo el mundo se para un segundo a pensar y mira hacia atrás, reflexiona sobre todo lo vivido el año que vamos a dejar y todo lo que podemos cambiar para que el siguiente sea aún mejor. Un ejercicio complicado, ya que es un momento en el que crearás una agenda llena de propósitos para el próximo año. Propósitos como dejar de fumar, no volver a beber, buscar un trabajo, llegar a casa antes para dedicar más tiempo a la familia, hacer ejercicio, apuntarte al gimnasio o ir de viaje a Nueva York, que nunca se sabe si se cumplirán. Porque como toda buena lista de propositos de año nuevo, en el mismo instante en que la estás creando, sabes que la mayoría no los vas a cumplir.

Después de 365 días no todo ha sido bonito. Habrás perdido algún familiar, tu año habrá estado lleno de amores y desamores, puede que no te vaya demasiado bien en el trabajo, que la crisis esté afectando más o menos a tu familia, o que en general no haya sido un buen año, pero debes pensar que el año que viene está lleno de muchas sorpresas y alegrías para tu vida, que son las que nos hacen empezar de nuevo con alegría y esperanza. No olvides que debes aprender de lo bueno y de lo malo que te ha pasado este año, y trata de ser mucho mejor de lo que fuiste, ya verás como este es tu año.

No sabemos a ciencia cierta lo que el nuevo año nos traerá, ni como nos irá, pero de lo que sí estamos seguros es de que vamos a pasar los últimos momentos de este año con toda nuestra familia, una razón más para que este día sea una ocasión de celebración. No hay nada mejor que terminar un año y comenzar el nuevo rodeado de todos tus seres queridos.
Es la última celebración del año y, por tanto, es la última oportunidad para compartir un gran momento con ellos y hacerles saber lo importante que son para ti.

Después de tanto esperar, el gran día ha llegado. Será un último pero largo e intenso día. Hoy saldrán a la luz todos los vestidos de fin de año, si, ese vestido que tantos quebraderos de cabeza habrá dado a las mujeres, pero que finalmente han encontrado el perfecto para despedir el 2012. El esmoquin, las pajaritas y las corbatas también verán la luz de la noche. La cuenta atrás, los nervios, las famosas doce uvas, el champagne y el vino, el beso a las 12,.. Antes de tomarte las doce uvas y celebrar el año nuevo debemos pararnos y recordar todos nuestros triunfos y nuestros errores para abrir los brazos a lo que venga, que siempre será mejor, y si no, ¡todavia tienes un año para arreglarlo!
Es la noche perfecta para salir con tus amigos a celebrarlo, y reencontrarte con tus viejas amistades a las que llevas tiempo sin ver. Todo el mundo estará dispuesto a divertirse. Será una noche llena de nuevos comienzos, viejos errores o nuevas experiencias.

Días como este son los que hacen que el mundo deje de ser un lugar solitario para que sea un gran lugar. Asique quedémonos con todas estas cosas buenas, ya que esto es la verdadera Nochevieja. Bueno, esto, y la gran fiesta que nos espera esta noche.

¡Feliz año nuevo!

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Vicente Ibáñez González

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Hoy es mi día

Querido amigo:

No creas que te escribo en estas fechas navideñas por que sea consciente de que la gente se siente más solidaria y abierta a los demás. Te escribiría todos los días del año, pero hoy es mi día, y tengo algo que contarte.

Me gustaría decirte que cuando te conocí, algo dentro de mi se revolvió. Me acerqué a ti por simple curiosidad, pero cuando te conocí, sin que ni tú ni yo lo quisiésemos, me conocí a mi mismo.

No esperaba encontrar nada a cambio en lo que hacía, pero como todos suelen decir, así ocurrió. Quiero creer que todo tiene un sentido, y que no fui yo quien dio contigo. Tenía que ser así. Quizá fue casualidad lo que nos unió, pero no lo querría creer así, porque ahora estoy mucho más feliz, y no me gustaría dejar este sentimiento tan grande en manos del azar. No creo que nadie entre o salga de tu vida por accidente, pero sea como sea a mi me ha cambiado. Saber que eres más feliz gracias a mi, igual que yo lo soy gracias a ti. Y ¿por qué? Por casi nada. Por un mínimo esfuerzo que vale la pena. Por levantarme un poco antes por ayudarte, por no matar el tiempo sobrante con cosas sin verdadera importancia. Por sentir que estoy aquí por alguna razón, igual que tu también lo estás. Esa necesidad que sentimos de encontrar una razón para explicar todas esas causas perdidas que hay en el mundo, y rescatarlas al menos en nuestro interior entendiendo que no todo es perder o ganar. También son las cosas que nos enseñan, y las que nos hacen llegar a comprender la increíble capacidad que tienen de hacernos mejores. Esa necesidad humana de querer que tu vida merezca la pena, que a veces no es posible sin intentar al menos que otra vida totalmente ajena a ti recobre su sentido. Es nuestra razón de ser, la que nos ha ido haciendo como somos, la que hace que estés leyendo esto en este momento. Nunca sabes el poder que puede tener esa pequeña pieza de domino que puedes estar tirando, y al conocer lo bueno que puede ofrecer el mundo es casi imposible no querer devolverlo. Y si puedes, ¿por qué no ibas a hacerlo?

Amigo, feliz día del voluntariado.

Canalsolidario.org te propone muchas actividades solidarias desde las más concursos de tartas, recogida de juguetes en tu ciudad, hasta viajar hasta Senegal para ayudar a hacer posible un mejor comienzo del nuevo año que se acerca. Seguramente lo que recibirás al ayudar será uno de los mejores regalos de navidad que te hayan hecho nunca.

http://www.canalsolidario.org/causa/navidades-solidarias-y-responsables/3

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Paula García Mora

Optimismo como estilo de vida

Optimismo: Tendencia a ver y juzgar las cosas considerando su aspecto más favorable.

Todos conocemos bien la definición de optimismo, ¿pero realmente es fácil adoptar el optimismo como estilo de vida?

Los optimistas tienen más posibilidades de alcanzar sus objetivos personales que los pesimistas, tienen mejor salud y son más felices. Son más extrovertidos, de trato más fácil, y tienen más éxito en las relaciones sociales y en trabajos que requieren liderar, vender o competir, incluyendo la política y los deportes. Además, comparados con los pesimistas, hacen frente a los problemas de la vida con una actitud más esperanzada, viendo en cada situación una nueva oportunidad que nos brinda la vida. Ser optimista nos hace creer como personas, tener esperanza en que las cosas funcionaran, que llegaré a conseguir el trabajo que quiero, que me casaré con la mujer más guapa del mundo, que viviré 100 años, que siempre seré feliz, etc.

Pero esto no quiere decir que por ser optimista se conseguirán todas nuestras metas. Además de ser optimista, debemos luchar para llegar a la meta propuesta. La actitud optimista es necesaria, un paso más, pero no es suficiente.

Por el contrario tenemos a los pesimistas, esas personas que tras las malas noticias llega hacia ellos la depresión, ven todo de color gris y el mundo se les viene abajo. Hay gente que se recrea en estas noticias y a las que les influencian demasiado. Piensan que lo desagradable durará siempre, o por lo menos, mucho tiempo. Todos tenemos problemas en este mundo, pero los optimistas ven las cosas de una manera opuesta, tienden a pensar que la derrota es sólo un contratiempo pasajero, que sus problemas se reducen a esa única situación. No se desconciertan frente a la derrota. Enfrentados a un problema, ven la oportunidad de un reto y lo intentan otra vez con más energía. ¡Esta es la actitud!

Los pesimistas deberían aprender a ser optimistas, fijándose que con los pequeños detalles del día a día, todos tenemos razones para ser felices.

Así que, canta una canción que te recuerde al pasado, disfruta con un chocolate caliente en pleno mes de diciembre, disfruta de cada momento con tu familia, abraza a tus amigos a los que llevas tiempo sin ver, y a aquellos que ves día sí y día también, disfruta con una sonrisa, una mirada, piensa en un futuro que siempre será mejor, que todo lo que tenga que ocurrir, ocurrirá, y ante todo, se optimista.

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Vicente Ibáñez González

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¡LA RAZÓN DE TU SONRISA!

Hay ocasiones en la vida, en las que todo nos parece que va mal, nos sentimos solos, tristes y no tenemos ganas de ver el lado bueno de las cosas. Es justo en ese momento cuando te das cuenta de que esos sentimientos no tienen que llegar a afectarte porque tienes muchas razones para ser feliz. Es en ese momento cuando nos preguntamos ¿cuáles son las razones de tu sonrisa? Pregunta complicada para todos, sin duda.
 
Después de una encuesta realizada por El vaso medio lleno podemos sacar muchas conclusiones sobre aquello que nos hace feliz día a día.
 
La razón principal que encontramos en la mayoría de respuestas se centra en torno a la familia y los amigos. No hay nada en este mundo más real que la verdadera amistad. Ese apoyo básico que todas las personas necesitamos; saber que tenemos siempre a personas con quien contar día a día y saber que hay amigos que verdaderamente valen la pena. Porque la verdadera felicidad no es tener una multitud de amigos, sino pocos pero grandes amigos.
”También sonrió cuando veo a mis amigos conseguir sus propósitos, verles triunfar” afirma Norah, de Toledo.
 
Puede que tal vez encuentres un poco de felicidad en el dinero, en las amistades encuentres muchas alegrías, pero el amor solo lo encontraras en tu familia.
”Sonrió y me siento feliz las veces en que estoy con mis hijos. Es cuando me siento yo, y siento que cada pieza encaja en su lugar”. Vicente, desde Colombia.
 
No debemos olvidar el amor, que es desear con todas nuestras ganas la felicidad de alguien mas, aún más, que la nuestra. La mayoría de nuestros encuestados necesitan sentirse queridos para ser feliz. Ya que la felicidad no es posible sin el amor.
 
¿Podemos hablar también del recuerdo como razón para nuestra felicidad? Recordar es revivir todos aquellos momentos que causaron un impacto en nuestras vidas, y siempre podemos revivir algunos momentos que nos llenaron de felicidad.
”Sonrió cuando recuerdo a mi madre, sus ocurrencias, su manera de expresarse tan típicamente suya y melillense”, nos sigue comentando Vicente.
 
También hay lugar para los que ven en ayudar a la gente para sentirse realizado, ver como se lucha por un mundo mejor o compartir lo que se tiene como una manera para llegar a la felicidad.
 
Por detrás de todo situamos lo profesional. Solo un 20% de los encuestados nos hablan de los estudios o el trabajo, afirmando que también da felicidad.
”Estar estudiando lo que te gusta y estar pudiendo vivir la experiencia universitaria de estar estudiando fuera”, como dice Pepe, de Albacete.
 
Pero se puede ser feliz de diferentes maneras. Una de ellas es disfrutar de los pequeños detalles que nos da la vida.
”Me hace feliz un libro de Paulo Coelho, acabar un bote de crema, las letras de Sabina, caminar por Las Palmas con el iPod puesto, una nota de amor, las risas con mis amigas del alma, mi casa ordenada, conversar con mi abuela, las tostadas de mantequilla, echar una mano a alguien, reír viendo una peli, enriquecerme de las clases de teatro, envolver regalos, ver tantos sueños cumplidos y aun así querer mas”. Atteneri, de Las Palmas de Gran Canaria.
”Yo por ejemplo, cuando siento el sol en mi piel y miro el cielo siento libertad y ganas de disfrutar de las oportunidades y las miles de cosas que me quedan por vivir” declara Nerea.
 
Hay quien a pesar de todo, se basa en la filosofía para encontrar la felicidad. Hubo una respuesta que no pasó desapercibida. Esta es la respuesta de un hombre que estaba pidiendo en la calle y al que se le preguntó acerca de la felicidad. No tiene nada; no tiene casa, no tiene familia, vive en la calle y tiene que dormir con las piernas levantadas para que no se le hinchen las piernas. En ocasiones trabaja, pero le pagan 3 o 4 euros la hora.
”Hay una definición de felicidad de diccionario, pero luego creo que cada persona debería matizar esta definición ajustándose a cada uno. Yo no tengo nada, pero hay ocasiones en la vida en las que te toca algo y tienes que echarlo a la espalda y seguir adelante, yo lo hago buscando el lado filosófico”, nos dice este hombre.
 
En la sociedad actual tenemos muy presente la negatividad. La razón de esto es por todas las noticias negativas que aparecen en la televisión y en los periódicos. Aún siendo esto cierto, no debemos olvidar que todos los días se producen hechos que nos demuestran que también hay lugar para a felicidad. Una sonrisa significa mucho. Enriquece a quien la recibe, sin empobrecer a quien la ofrece. Dura un segundo pero su recuerdo, a veces, nunca se borra. Ahora te toca pararte un momento a pensar y preguntarte:
 
¿Cuáles son las razones de tu sonrisa?
 
 
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Vicente Ibáñez González

La felicidad es salud

La felicidad, algo que todo el mundo busca. Ese sentimiento por el que todos esperamos que nos ocurra algo; ya sea la emoción del amor, la alegría de formar una familia, o la satisfacción de conseguir nuestros retos. Pero el hecho es que nadie se ha parado a cuestionarse ¿la felicidad tiene alguna relación con la salud?

Es cierto que tanto la salud actual como las expectativas acerca de nuestra salud futura afectan a nuestro estado de ánimo. En los últimos años, se ha revelado que la salud mejora cuanto más optimistas somos.

Hay momentos en los que se llega a un punto en el que nuestra vida cambia para siempre; el momento en que admitimos nuestras debilidades, el momento en que afrontamos un desafío, el momento en que aceptamos un sacrificio o el momento en el que tenemos que aceptar una enfermedad. Para ayudar a estas últimas personas, y con motivo del último estudio realizado por la Fundación Pequeño Deseo con la colaboración de la Universidad Complutense de Madrid, se le concedió el deseo que más querían a un centenar de niños enfermos. Como resultado de este deseo, que podía ir desde un viaje hasta conocer a su ídolo favorito, se obtuvo un gran resultado: los niños enfermos mejoraron su estado emocional en un 79% de los casos, y su estado de salud en un 62%.

Una psicóloga que perteneció al equipo de estudio de la Universidad Complutense afirmo: ”Tras ver cumplido su deseo, aparecieron en estos niños emociones positivas que funcionaron como un catalizador y que generaron cambios más profundos: una fortaleza personal, un sentimiento de optimismo hacia el mundo, una sensación de felicidad con respecto a sus vidas…”

A pesar de que el impacto directo de la felicidad sobre la salud es algo bastante novedoso, tras este estudio queda más que demostrado que con la felicidad se aumenta el espíritu de lucha y superación y que es este estímulo el que ayuda a estas personas enfermas a recuperarse físicamente. Porque cuando una persona se siente bien consigo misma, su salud siempre va a ser mejor, existiendo una conexión directa entre las emociones positivas y el estado físico.

Este es solo un ejemplo acerca de la felicidad, una necesidad tan esencial en el ser humano, y más en los tiempos que corren. Porque en una sociedad donde todo es gris y negativo, tanto en la actualidad como las predicciones que tenemos hacia el futuro, lo único que nos puede hacer sobrevivir es la felicidad. La felicidad, ese sentimiento por el cual las personas, dadas las circunstancias que sea, son capaz de dejar atrás todas las malas situaciones y experiencias de la vida y comenzar de cero con una mirada distinta. Una mirada que sea positiva y que haga que nos mantenga siempre el vaso medio lleno.

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Vicente Ibáñez González