Empieza la ilusión

Ha empezado diciembre. Mes de frío, mes en el que se acabará el mundo, último mes del año. Y con diciembre se desprende la fantasía de los niños y los no tan niños, llega el mes en el que ves a hombres gordos vestidos de rojo y con barba blanca por todas partes, y llega el mes en el que las primeras notas del colegio hacen estragos. Hoy empieza diciembre y también empieza la ilusión, empieza la navidad.

Aunque muchas ciudades ya se hayan adelantado, Madrid estrenará sus luces el próximo martes ; esa decoración que te invade de espíritu navideño y que te corroe misteriosamente de ansias de comprar desesperadamente. Esa iluminación que año tras año se ve bombardeada de críticas al estilo de: -pues el año pasado eran más bonitas- o –cómo se nota que estamos en crisis-.  Sea como sea, y aunque muchos no lo quieran reconocer, hace menos frío cuando estás envuelto por luces de mil formas, los churros con chocolate saben mejor paseando por unas calles iluminadas, y a todos nos pica la curiosidad de saber de qué color serán cada año.

iluminacion gran via 2005IMG_4604

Además, pienso que la navidad no se queda solo en eso. No es solo una táctica del Corte Inglés para que compremos más y más (aunque también), ni exclusivamente una época en la que nació un tal Jesús. La navidad es reír, estar con los tuyos, y ponerte al día de todos los chismes. Es tiempo en el que piensas que este año es el decisivo, ese en el que te harás milagrosamente multimillonario y tu vida dará un giro incalculable. Es ir de tienda en tienda  buscando un vestido para nochevieja que te llame a gritos diciéndote que es el elegido. Son noches de villancicos y congas entre familia y cenas de empresa que a muchos se les van de las manos. Son días en los que en vez de decir: -nos vemos mañana- , apuntas: -¡hasta el año que viene!- (parecerá una tontería pero ¿quién no lo ha dicho alguna vez?).

La navidad son los anuncios de Coca-Cola, Freixenet y Lotería que siempre te sacan una sonrisa; tiempo en el que toca pensar en los propósitos para el año nuevo, a pesar de que sabemos que no van a cumplirse (solo por si acaso). Tiempo en el que el maldito amigo invisible te hace partirte la cabeza pensando en el regalo perfecto; y recuerdos de esa noche del 6 de enero en la que no dormías porque cada ruido parecía ser ese regalo tan esperado.  Tiempo en el que todos comemos doce uvas aunque en ocasiones casi nos cueste la vida, y a continuación, damos dos besos a todo el mundo, como si no hubiéramos estado juntos durante toda la cena.

Aunque muchos no lo entiendan, la navidad es una época de ilusión y de regalos, de lo que he contado y mucho más. Puede que sea el momento idóneo para cambiar y olvidar todo lo malo, y así empezar el año con buen pie. Tiempo de hacer lo que siempre dejas para mañana,  tiempo de poner un poquito más de tu parte, de tener más ilusión que nunca y de hacer cosas que nunca harías ni dirías; solo porque es navidad.

Aquí tenéis un buen ejemplo:

Elisa Cuevas Pomar

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