A kilómetros del hambre

El principal problema en África es el hambre y la desnutrición. Pero esto no es todo, estos países sufren constantes sequías  y conflictos armados.  Muchos habitantes saltan el charco en búsqueda de un mundo mejor. Para eso, abandonan su país de origen y la parte más difícil llega al separarse de sus familias.

Jonah Asamoah es un chico ghanés, tiene 14 años y como miles de personas buscaba escapar del hambre y la pobreza de su pueblo.  Para escapar de esa miseria, Asamoah viajó escondido en la sala de un barco pesquero durante dos semanas. Sobrevivió apenas con cuatro litros de agua y tres panes. Tenía claro que la embarcación llegaría a algún país de América pero lo que no supo es que su destino era Uruguay.

Pasó dos semanas de viaje, aturdido por el ruido de los motores y con mucho miedo de ser descubierto por alguno de los tripulantes del barco. Pero enseguida se ponía a rezar. Una noche de mediados de abril, cansado y mal comido, llegó a Montevideo.  Reconoció que estaba en Uruguay cuando vio la bandera de este país porque recordó la Copa del Mundo, y el partido de Uruguay y Ghana.

Su suerte cambio un día cuando se encontró a un indigente por la calle y le aconsejó que fuera al Comando del Ejército, que allí le ayudarían. Asamoah pensó que era una buena  idea, ya que no tenía nada que perder.

El Ejército le dio un plato de comida, ropa y asistencia médica. En ese momento estaba de guardia la soldado Edy Yaque quien a las pocas horas terminó adoptando a Jonah. Yanque vive en una casa de Punta Riales tiene cuatro hijos, una de ellas también adoptada. Quiso darle una formación para que su nuevo hijo pudiese ganarse un futuro en Uruguay. El sueño de Jonah llegar a ser futbolista o militar…

Jonah nunca olvidó de donde venía, ni de su gente que está sufriendo porque no tiene comida, no hay trabajo, y si trabajas te pagan con muy poco dinero como para sobrevivir. Esta historia nos enseña que a pesar de que hay muchos problemas en muchas países del mundo y no hay forma de vivir, siempre hay personas que nos hacen seguir viendo el vaso medio lleno, y en esta ocasion, fue Edy, la que añadió ante todo esto: “Dios ahora me trajo esta criatura hasta mí. Estoy muy agradecida”.

Ana Mª Errejón Vivancos.

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