El otro lado de la crisis

Hoy es un martes lluvioso de octubre y parece que el invierno ha llegado definitivamente. Me quejaría del tiempo pero cualquiera lo hace si piensa en cómo está Estados Unidos en estos momentos, sufriendo el huracán Sandy que causa estragos a su paso. España se encuentra más dividida que nunca, el número de desahucios sigue aumentando, y uno de cada cuatro españoles es pobreYa van 5 años en los que España y medio mundo se encuentra sumido en una crisis económica de la que parece que no saldremos nunca, y todo parecen noticias negativas a nuestro alrededor. Desgraciadamente no está en nuestras manos poder cambiar esta situación, pero sí el modo en el que la vemos. ¿Por qué no pensamos aunque sea por un momento en el lado positivo de la crisis?

            Existen más de 1.000 millones de personas en el mundo que viven actualmente en la pobreza extrema. Ellos soñarían con vivir en una crisis de las nuestras. Es más, si quieres comprobar tu situación económica comparada con la de todas las personas del mundo,  solo tienes que visitar esta página  y te sorprenderás con el resultado. Esto debería valernos para darnos cuenta de lo que tenemos en realidad, de lo afortunados que somos de haber nacido donde lo hemos hecho. De que lo material está sobrevalorado, de que felicidad no se compra con dinero y de que hay vida después de los datos de PIB. 

            Sin irnos a casos tan extremos, la crisis también agudiza el ingenio y ahora más que nunca tenemos la oportunidad de comprobarlo. Se dice que si un ciego se esfuerza casi ve, así que todos debemos poner más de nuestra parte, exprimir nuestras capacidades. La imaginación es una de nuestras mejores armas, y vernos en tiempos difíciles, ha activado a mucha gente a hacer trabajos antes impensables. Por otro lado, los que mantienen su trabajo se ven también en la necesidad de cubrir el espacio que ha dejado la falta de recursos, con originalidad y creatividad. Este último es el caso de diseñadores de todo tipo, que con la llegada de la crisis se han visto en la necesidad de desbordar su ingenio para destacar.

            Y no hace falta llegar al sector profesional para comprobarlo. Estoy segura de que más de uno ha optado por hacer a mano su disfraz, por abrir el baúl de los recuerdos, sacar esa ropa de hace veinte años y hacer de ella el traje más terrorífico y original jamás visto. No tiene por qué ser malo no tenerlo todo siempre hecho, siempre a nuestros pies. También puede ser divertido tener que buscarse la vida y si lo hacemos bien, al final seguro que encontraremos el camino correcto.

            A nivel individual también hay de dónde sacar. Puede que sea cosa mía pero creo que en los tiempos difíciles es cuando te das cuenta de cómo son las personas en realidad. Todo se radicaliza; los buenos son más buenos, y los malos son más malos. No hace falta más que ir a alguno de los casos de solidaridad que encontramos hoy en día, o por otro lado comprobar que el número crímenes cometidos en nuestro país aumenta paralelamente junto la crisis.

            Por último, sin una dosis de optimismo y sentido del humor, será difícil mejorar nuestra situación. Posiblemente más de uno haya conseguido librarse de un jefe que siempre lo ponía de mal humor, y con ese tiempo libre haya descubierto la vocación de su vida. La música, un libro, las películas, el aire libre siguen al alcance de la mayoría, no lo olvidemos. Además, son cada vez más numerosos los cursos gratuitos de todo tipo, que conceden la oportunidad de formarse en campos que tal vez nunca nos hubieran interesado, pero que ahora nos pueden ser de mucha utilidad.

Quizás es tiempo de hacer lo que nunca hubiésemos hecho; quizás sea una oportunidad para replantearnos si las cosas funcionan bien con el sistema económico, político y social de nuestra sociedad; quizás a la hora de la verdad el dinero no sea tan importante, y quizás ver el vaso medio lleno es lo único que necesitamos para salir adelante. Ya que al fin y al cabo, si no, el fútbol siempre estará ahí para darnos alguna alegría, siempre tendremos alguna excusa para reunirnos con los amigos y la familia; y si te paras a pensar, ya queda un poco menos para que salgamos de la crisis que cuando has empezado a leer este texto.

Elisa Cuevas Pomar

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